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"Sin lavarse las manos", nuevo libro Play Attitude
"Sin lavarse las manos", nuevo libro Play Attitude
16-12-2011 por Silvia

Al finalizar la tarde, ya casi noche cerrada, traficamos con sueños en el barrio de Lavapiés en Madrid. Algunos dirán que con sueños imposibles, otros que con utopías irrealizables, pero los allí congregados, con fe y esperanza, luchan cada día por conseguir un mundo más equitativo e igualitario.

Allí reunidos estábamos para aprender nuevos modales, otras normas de urbanidad como las que nos propone Gustavo Duch en los relatos Sin lavarse las manos. Cuentos para antes de comer. Porque esa tarde se presentaba este libro con el que tomar conciencia y desobedecer el orden establecido en pro de un Planeta más justo.

El campesino Jeromo Aguado, hombre sabio de la tierra y de la vida, nos ofreció su visión del mundo rural que conoce con profundidad. Eso sí, colocándose una boina como buen campesino y repartiendo literalmente semillas entre el público, con las cuales dar vida al campo siguiendo los dictados de la tierra y no las imposiciones del hombre y las grandes corporaciones.  Esa voz sabia dio paso a otras voces igual de claras y potentes, pero esta vez femeninas: las de las actrices Emma Cohen y Vicky Peña que nos regalaron sendos relatos del libro. Y así en esa presentación aparecieron el campesino de La boina, los camellos anarquistas de Cuento de Navidad, la indígena sorda de La tabla del dos o la dulce Melinda que reparte abejas.

Pero no sólo escuchamos las voces de Gustavo, emocionado,  de los presentadores, de nuestras cuentacuentos particulares. Sino que también pudimos oír las anécdotas de las personas de a pie, allí congregadas, sus historias personales, sus vivencias en relación con la tierra. Y surgieron propuestas, reflexiones, posibles soluciones. Debate para enriquecernos.

Y nos fuimos de allí sabiendo que la clave muchas veces reside en desafiar lo establecido, desaprender lo aprendido, arremangarnos las manos, trabajar por la tierra y las desigualdades. El libro nos plantea la reflexión, el debate y nos invita a proponer estos cambios. Después, está en nuestras manos, comprometidas, sucias –de tocar la tierra-, no importa, trabajar por ello.

Una presentación que se convirtió en una auténtica invitación para no lavarnos las manos, para revolucionar el mundo.

 



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