Archivo | septiembre, 2008

El poder evocador de Murakami

15 sep

Cuando uno lee una novela, cabe diferenciar, entre la historia o argumento y, por otra parte, aquello que te sugiere o evoca. Y, en algunas extrañas ocasiones, ambos elementos no comparten ninguna semejanza. Pero, en cualquier caso, eso no hace desmerecer la novela. Simplemente, la engrandece porque ha sido capaz de provocar que tu mente además de caminos leídos, sea capaz de recrear caminos imaginados.

Y esto sucede en general, a mi parecer, en la literatura de Haruki Murakami. Este autor japonés narra algunas historias con las cuales la identificación puede ser más fácil –véase el archiconocido Tokio Blues-y, otras, en que los toques de irrealidad te llevan a vivir otros mundos, otras situaciones. Y ahí es donde el poder evocador de Murakami es más sugerente. Mezclando realidad y fantasía, su prosa refleja la esencia del ser humano, evocando sus deseos más íntimos, sus aspiraciones, sus necesidades.

El último libro que he leído del autor –que no el último publicado- ha sido Sputnik, mi amor. Un viaje a través de tres personajes desde el Japón más típico y tópico hasta una recóndita isla del Peloponesio. Ese es el argumento, la historia. Lo que a mi me ha evocado y he concluido es que toda persona es imprescindible, en contra de lo que digan los refranes y voces populares.

Hoy reivindico desde este blog, la lectura de cualquier tipo como una maravillosa forma de abrir puertas mentales y expandir ideas.

Por cierto, en una de sus novelas –Kafka en la orilla-, uno de sus protagonistas es capaz de comunicarse con los gatos y mantener largas conversaciones con ellos, en concreto, con un gato negro ¿Será por eso que Murakami cuenta con mi beneplácito?